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Eric Garcia emociona al barcelonismo con un partidazo total en su momento más difícil: "Esta victoria va por ti"

La polivalencia del defensa de Martorell fue clave en el Metropolitano en un día muy complicado a nivel personal para el '24' del Barça

Eric Garcia después de ganar al Atlético de Madird

FC Barcelona

Víctor González

Víctor González

Eric Garcia volvió a hablar sobre el césped del Metropolitano después de semanas sin sentirse al 100%, con problemas musculares que no le habían dejado ayudar al equipo.

En una noche de máxima exigencia en la que, tras la derrota del Madrid en Mallorca, el Barça podía dejar LaLiga encarrilada, el defensa del FC Barcelona firmó un partido de esos que explican por qué Hansi Flick confía tanto en él. Titular, 78 minutos y una actuación que fue mucho más allá de cumplir.

No lo tenía fácil. Venía de semanas complicadas por una sobrecarga muscular que le obligó a frenar en seco tras una temporada en la que lo había jugado todo. Se quedó en el banquillo ante Sevilla y Rayo en Liga, se perdió la ida de Champions ante el Newcastle a última hora cuando apuntaba al once y en la vuelta apenas pudo aguantar 22 minutos sobre el césped.

El parón internacional le dio aire, le permitió resetear, y la respuesta fue inmediata. En el Metropolitano, Eric arrancó como pivote, al lado de Pedri, de escudero del mago en un escenario siempre incómodo para tener el balón en los pies por la presión de los del Cholo. Pero el '24' no entiende de eso, porque lo suyo va más allá de en qué posición juega, sino de interpretación de espacios y tempos.

Con la lesión de Ronald Araújo y la entrada de Marc Bernal, se desplazó al lateral sin dudar. Más tarde, volvió al centro del campo tras la entrada de Jules Kounde por los problemas de tobillo del canterano. Un viaje constante dentro del mismo partido, adaptándose a lo que pedía cada momento. Sin ruido pero con una eficacia que sostiene el modelo de Flick hasta que Gavi le sustituyó en los minutos finales.

Sin excusas

Su temporada habla por sí sola: 43 partidos, solo una ausencia por sanción (la expulsión precisamente en el Metropolitano en la ida de semifinales de Copa) y tres encuentros en el banquillo marcados por esa sobrecarga que ahora ya es pasado. Siempre disponible, siempre preparado. Es el tipo de jugador que no suele ocupar portadas, pero que todos los entrenadores quieren tener.

Además, esta vez había algo más. El propio Eric confesó después del partido que han sido días duros a nivel personal por la pérdida de un familiar. "Esta victoria va por ti, que ahora nos cuidas desde el cielo", escribió en sus redes. Y aun así estuvo ahí, compitiendo, ayudando, sosteniendo al equipo en uno de los escenarios más exigentes del curso.

Flick ha encontrado en él algo más que un recurso: un seguro, su mano derecha sobre el césped. El comodín que encaja en cualquier pieza del tablero. Y en noches como la del Metropolitano, ese tipo de futbolistas marcan la diferencia. Su temporada bien vale un Mundial, y es que si está bien físicamente, De la Fuente no puede dudar ni un segundo.