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Orriols no es un problema, sino la solución

El Levante tiene que cambiar radicalmente su tendencia en casa, donde disputará cuatro de los ocho partidos que quedan para asaltar la permanencia

Jugar en el Ciutat de València, pese al apoyo incondicional de su gente, se ha convertido en un dolor de muelas: solo tres victorias en lo que va de temporada

Ante los cinco triunfos como local en el descenso de 2022, y los siete que se cosecharon en 2016, equipo y afición están obligados a fortalecer más si cabe su unión para no caer al pozo

El equipo celebra el gol de Iván Romero contra el Oviedo.

El equipo celebra el gol de Iván Romero contra el Oviedo. / Eduardo Ripoll / LEV

Rafa Esteve

València

Después de tres días de descanso tras la derrota frente a la Real Sociedad, el Levante retoma su dinámica de entrenamientos abriéndole las puertas del Ciutat de València a su gente. A las primeras de cambio en una semana trascendental para sus intereses. Para que sepan que su afición nunca les abandonará ni en las buenas, ni en las malas. Cinco días después afrontará un duelo titánico ante el Getafe que deberá superar incondicionalmente, pero antes, las gradas de Orriols querrán transmitirle a los jugadores de Luís Castro que no están solos en una batalla que, por lo civil o por lo criminal, tienen que ganar.

Jugar como local siempre será un factor importante y a tener en cuenta en el devenir de los resultados. Pese a ello de ello, en el caso del Levante se ha convertido en un dolor de cabeza. Orriols, escenario cuyo porcentaje de asistencia y niveles de animación han sido elevados hasta la fecha, sufre la losa de ser el equipo que menos veces ha visto ganar a su equipo: Elche, Alavés y Oviedo, los tres correspondientes a la segunda vuelta.

La tendencia coincide, peligrosamente, con los dos últimos descensos que sufrió el Levante. Con la diferencia de que en la 21/22 no se venció un partido en toda la primera vuelta, Orriols no celebró una victoria de su Levante hasta la jornada 20 mientras que en la actual tuvo que esperar hasta la 21. Cinco triunfos obtuvo como local el equipo que, lastrado por el mal inicio con Paco López y, sobre todo, castigado por la ausencia de soluciones con Javi Pereira, no evitó el descenso a Segunda División.

Siete... como mucho

Sin embargo, las 7 victorias que ‘rascó’ el Levante que con Rubi bajó a la categoría de plata en 2016 son las que puede sacar como máximo la plantilla de Luís Castro. De obtenerlas, serían 38 puntos los que tendría en su casillero a un Levante que necesita sumar desde donde sea con tal de estar un año más en Primera. Por ello, equipo y afición están llamados a unir más fuerzas si cabe con tal de conseguir lo que, hasta la fecha, parece un imposible: hacer pleno de victorias en el Ciutat de València.