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Ni el ritmo ni la duración: el fallo al caminar a los 60 que señala Álvaro Puche

El especialista en salud y rendimiento aclara qué factor es realmente clave al caminar y por qué muchas personas lo están pasando por alto

Grupo de personas caminando en el bosque

Grupo de personas caminando en el bosque

Ramón Gutiérrez

Ramón Gutiérrez

Caminar es sinónimo de salud y es que desde hace tiempo este simple "ejercicio" se ha convertido en deporte nacional, más aún quienes superan -o recién han llegado- a la barrera de los 60 años.

Una de las muchas ventajas que tiene el caminar es que es cómodo, es gratis y es social, ya que perfectamente puedes estar hablando con alguien mientras realizas algo tan sencillo como esto. Aunque muchas mujeres se encuentran con una realidad frustrante: a pesar de caminar cada día, su composición corporal no cambia y su agilidad se estanca.

El fallo más común al caminar

El experto en ejercicio físico Álvaro Puche señala la causa de este estancamiento: no es que camines poco, sino que lo haces a un ritmo demasiado bajo. El problema, explica, está en centrarse únicamente en el tiempo y olvidarse de la intensidad real con la que el cuerpo trabaja.

Al llegar a los 60, no basta con salir a dar un paseo y ya está: el cuerpo necesita algo más que movimiento suave para seguir respondiendo como antes. Caminar tranquilo viene genial para despejar la cabeza, pero si no hay cierto esfuerzo, los músculos lo notan… y el paso de los años también.

Aunque caminar es una actividad automática, se puede hacer de forma incorrecta si no prestas atención

Aunque caminar es una actividad automática, se puede hacer de forma incorrecta si no prestas atención / IM Médico

La clave está en algo que muchos pasan por alto: la intensidad. Si no te suben las pulsaciones ni notas que el músculo trabaja de verdad, el impacto en tu metabolismo es muy limitado. Al final, te estás moviendo… pero sin sacar un beneficio real para tu salud.

Durante años nos han repetido que alcanzar los 10.000 pasos al día es la clave para mantenerse en forma, sin importar el ritmo ni la intensidad. Sin embargo, el entrenador Álvaro Puche señala que esta idea se queda corta: no es lo mismo caminar sin rumbo que hacerlo con cierta exigencia.

En el caso de una mujer de 60 años, por ejemplo, puede resultar mucho más efectivo dedicar 30 minutos a un paseo con ritmo firme que pasar una hora andando sin apenas esfuerzo.

Como puedes ver, se trata de un error mucho más común de lo que creemos y realmente muchas personas pasan por alto, pero ahí se encuentra verdaderamente el motivo por el que el metabolismo apenas recibe cambios.